Profundas limitaciones técnicas, sociales y territoriales que reproducen la visión macroeconómica y sectorial de la vivienda, desconectada de la realidad de los hogares colombianos
OBSERVACIONES CRÍTICAS A LA “SERIE VIVIENDA Y HÁBITAT” (DOCUMENTOS 37–42)
Desde una perspectiva de vivienda social, territorialidad
y realidad socioeconómica de los hogares colombianos
Ciudadano Luis Alberto Vargas Ballén
1. CONSIDERACIÓN GENERAL
El documento “Hechos relevantes – Serie Vivienda y Hábitat”
constituye un esfuerzo por poner la vivienda en el centro del debate público.
Reconoce algunos problemas estructurales importantes como el crecimiento del
arriendo, el déficit habitacional, la desigualdad territorial y la debilidad
fiscal de los municipios.
Sin embargo, el análisis presentado evidencia profundas
limitaciones técnicas, sociales y territoriales que terminan reproduciendo una
visión macroeconómica y sectorial de la vivienda, desconectada de las
realidades concretas de los hogares colombianos, particularmente de aquellos
ubicados fuera del Sistema de Ciudades, en municipios intermedios, pequeños y
rurales.
La principal debilidad del documento es que sigue
entendiendo la vivienda como una meta de producción cuantitativa y de
colocación financiera de créditos, antes que como un fenómeno complejo de
hábitat, territorio, capacidad de pago, acceso al suelo, seguridad jurídica - titularidad,
sostenibilidad ambiental y estabilidad socioeconómica de los hogares.
2. CRÍTICA CENTRAL: LA DESCONEXIÓN CON LA REALIDAD
ECONÓMICA DE LOS HOGARES
El documento insiste en metas de producción de “300.000
viviendas por año” sin presentar un solo estudio serio sobre:
·
Capacidad real de endeudamiento de los hogares;
·
Informalidad laboral y pago por debajo de los
mínimos legales;
·
Inestabilidad de ingresos;
·
Envejecimiento poblacional;
·
Composición familiar con tendencia a hogares de
uno y hogares mascotistas;
·
Costos efectivos de urbanización;
·
Costo del suelo;
·
Impacto de servicios públicos;
·
Cargas urbanísticas;
·
Gasto en transporte;
·
Sostenibilidad financiera de la propiedad.
Es decir, se habla de metas de vivienda sin estudiar la
economía real de las familias.
En Colombia, millones de hogares no fracasan en acceder a
vivienda únicamente por ausencia de subsidios, sino porque:
·
No tienen ingresos bancarizables;
·
Viven en zonas apartadas y en economías
informales;
·
Tienen alta rotación laboral;
·
Un alto porcentaje se encuentra reportado
negativamente en las centrales de información crediticia;
·
No pueden soportar cuotas crecientes indexadas
con tasas altas de interés;
·
Y terminan atrapados entre arriendo, deuda y
pobreza.
La política pública sigue diseñándose como si todos los
hogares fueran hogares asalariados formales de ingresos estables, cuando la
realidad nacional muestra exactamente lo contrario. Los hogares son heterogéneos y las propuestas
son homogéneas.
De hecho el programa Mi Casa Ya en su última versión fue manipulado
por banqueros que orientaron los escasos recursos públicos para los hogares con
más altos ingresos de las clases trabajadoras formales. Y les dieron como encima todos los recursos
del FRECH para “supuestamente” reducir el pago de las cuotas mensuales.
3. AUSENCIA ABSOLUTA DE ESTUDIOS SOBRE EL COSTO REAL DE
HABITAR
Uno de los errores más graves del documento es reducir el
problema habitacional a la “producción de unidades”.
No existe una sola referencia seria al:
·
Costo total de habitar la vivienda;
·
Gasto mensual agregado de los hogares;
·
Impacto de la administración;
·
Costo de los servicios públicos;
·
Transporte;
·
Conectividad;
·
Seguridad;
·
Ni los costos de mantenimiento.
En la práctica, miles de viviendas VIS y VIP terminan siendo
financieramente inviables para los hogares más pobres.
Esto se presenta porque se entregan viviendas:
·
Lejos del empleo,
·
Sin equipamientos públicos ni espacios comunales,
·
En muchos casos sin cuartos para RSU,
·
Sin comercio cercano a la mano,
·
Sin transporte digno,
·
Sin plazas para estacionamientos de vehículos y
motocicletas,
·
Sin espacio público suficiente,
·
Y en muchos casos convertidas rápidamente en
activos de arriendo informal o reventa especulativa.
El documento ignora completamente que la crisis habitacional
ya no es solamente una crisis de acceso a vivienda, sino una crisis de
sostenibilidad económica del habitar.
4. UNA VISIÓN TODAVÍA EXCESIVAMENTE FINANCIARIZADA
Aunque el texto critica parcialmente las limitaciones del
crédito hipotecario, continúa atrapado en la lógica de expansión crediticia
como principal solución estructural.
La propuesta de ampliar créditos de 15 a 30 años: resulta
profundamente problemática porque:
·
Traslada el problema hacia el endeudamiento
perpetuo;
·
Incrementa el pago total de intereses a favor de
los bancos;
·
Prolonga la vulnerabilidad financiera de los
hogares;
·
Y convierte la vivienda en un mecanismo de
captura financiera de largo plazo.
La experiencia colombiana demuestra que:
·
Mientras millones de familias continúan
excluidas por no cumplir perfiles bancarios,
·
Los subsidios a la cuota inicial se orientan a la
compra de la “Falsa VIS” en los topes más altos de precio,
·
El subsidio a la tasa termina favoreciendo más
al sistema financiero que al hogar.
La política de vivienda no puede seguir subordinada a la
lógica hipotecaria y bancaria. “la tasa baja es el subsidio más eficaz”. Seguir el ejemplo del FNA es el camino más
inmediato mientras se recompone la política nacional habitacional.
5. FALTA DE COMPRENSIÓN DEL PROBLEMA DEL SUELO
El documento menciona el ordenamiento territorial y los
POMCA , pero no aborda el verdadero núcleo estructural del problema: el
modelo especulativo del suelo urbano.
No se estudia:
·
La ocupación y destinación ilegal a otros usos de
bienes públicos que la ley de tierras obliga entregar para producir vivienda;
·
La captura privada de las plusvalías y la
corrupción de las compensaciones urbanísticas;
·
El encarecimiento artificial del suelo a favor
del desarrollador y aún en contra del propietario tradicional;
·
La concentración de tierra urbanizable en las
grandes constructoras;
·
Los bloqueos normativos y el licenciamiento expreso
en las curadurías;
·
Las distorsiones del POT para favorecer a los privados;
·
Ni las enormes ganancias derivadas de cambios de
uso y edificabilidad, mediante el famoso volteo de tierras.
Sin intervenir el mercado del suelo y orientar los millones
de m2 en manos del estado:
·
Ningún subsidio será suficiente;
·
Ninguna meta de vivienda será sostenible;
·
Y la vivienda social seguirá expulsándose hacia
periferias precarias.
El problema de Colombia no es únicamente el déficit de
vivienda.
Es déficit de suelo urbanizable accesible, legal, seguro y bien localizado a justo
precio.
6. AUSENCIA DEL ENFOQUE AMBIENTAL Y DE RIESGO
Aunque el documento menciona someramente los POMCA y
viviendas en alto riesgo , el tratamiento es superficial y técnicamente
insuficiente.
No se desarrolla:
·
La relación entre vivienda y cambio climático;
·
La resiliencia;
·
Ocupación de rondas hídricas, Rellenos y Drenajes;
·
Pérdida de humedales y rondas de los cauces;
·
Riesgo por remoción en masa, inundaciones e incendios;
·
Presión sobre las cuencas;
·
Ni la sostenibilidad hídrica urbana.
Resulta especialmente preocupante que el documento proponga
metas masivas de construcción sin discutir:
·
Garantía de acceso a los SSPP;
·
Disponibilidad hídrica;
·
Capacidad de carga urbana;
·
Límites ambientales;
·
Ni infraestructura de saneamiento de aguas residuales
y tratamiento adecuado de RSU.
Es decir: se propone expandir ciudades sin estudiar si los
territorios soportan dicha expansión.
7. EL DOCUMENTO DESCONOCE LA REALIDAD MUNICIPAL
Uno de los aportes más importantes del texto es reconocer la
debilidad fiscal municipal.
Sin embargo, la propuesta posterior entra en contradicción
con esa realidad.
No existe análisis sobre:
·
Capacidad técnica municipal;
·
Debilidad de información catastral;
·
Inexistencia de inventarios de los bancos de bienes
públicos;
·
Ausencia de planeación;
·
Corrupción urbanística;
·
Captura de curadurías;
·
Falta de actualización POT;
·
Ni incapacidad institucional para controlar
expansión informal.
El país no puede seguir formulando política pública de
vivienda desde Bogotá de frente a Monserrate y de espaldas al país o en el
Norte de Armenia; como si el territorio real fuera homogéneo.
Los municipios pequeños:
·
No tienen bancos de tierras;
·
No tienen equipos técnicos robustos;
·
No tienen recursos de urbanismo;
·
Ni capacidad de estructuración de proyectos.
·
Pero sí ofrecen un excepcional aumento en la
calidad de vida.
Sin fortalecer institucionalmente el territorio, las metas
nacionales seguirán siendo retórica estadística.
8. ERROR ESTRUCTURAL: CONFUNDIR VIVIENDA CON CONSTRUCCIÓN
El documento mantiene un enfoque altamente influenciado por
la lógica edificadora y productiva que refuerza el discurso del gremio CamUcol.
Pero: vivienda no es solamente construcción.
La vivienda es:
·
Estabilidad social;
·
Arraigo territorial;
·
Acceso al agua potable;
·
Movilidad;
·
Empleo;
·
Salud;
·
Educación;
·
Integración urbana o rural;
·
Sostenibilidad ambiental;
·
Felicidad.
Construir unidades sin resolver hábitat produce:
·
Segregación,
·
Periferización,
·
Pobreza urbana,
·
Informalidad,
·
Y deterioro social acelerado.
9. AUSENCIA DE UNA POLÍTICA REAL DE ARRENDAMIENTO SOCIAL
El documento reconoce correctamente que el arriendo ya
supera la propiedad en Colombia.
Sin embargo: no desarrolla ninguna propuesta seria de:
·
Arriendo social;
·
Vivienda pública en alquiler;
·
Cooperativas habitacionales;
·
Leasing social;
·
Alquiler protegido (aplicación de la Ley 820);
·
Ni modelos europeos o latinoamericanos de
vivienda pública permanente.
Se sigue asumiendo que la propiedad individual hipotecaria
debe ser el único destino aspiracional de la política pública. Olvidando figuras como el leasing.
Eso desconoce:
·
Nuevas dinámicas familiares;
·
Movilidad laboral;
·
Envejecimiento;
·
Y precarización económica.
10. CONCLUSIÓN
La “Serie Vivienda y Hábitat” acierta al advertir que
Colombia enfrenta una crisis estructural de vivienda y territorio. Sin embargo,
sus propuestas continúan ancladas en paradigmas tradicionales de producción de
vivienda, expansión hipotecaria y metas cuantitativas, sin estudiar
suficientemente:
·
La realidad financiera de los hogares;
·
El costo integral del habitar;
·
La captura especulativa del suelo;
·
Los límites ambientales;
·
Ni la profunda fragilidad institucional
territorial.
La vivienda social no puede seguir tratándose únicamente
como una política sectorial de construcción.
Debe entenderse como: una política integral de hábitat, territorio, sostenibilidad ambiental, justicia urbana y democratización del suelo.
Mientras no se reforme estructuralmente:
·
El modelo de suelo,
·
El sistema de financiación,
·
La planeación urbana,
·
Y la gobernanza territorial,
Colombia
seguirá produciendo vivienda estadística, pero no soluciones habitacionales
sostenibles para los hogares reales del país.
Luis
Alberto Vargas Ballén






