CÁLCULO
DEL DEFICIT HABITACIONAL EN COLOMBIA, UNA CUESTION DE METODO.
Capitulo 2. La medición del déficit habitacional.
Antecedentes[1]
En los últimos años el DANE ha realizado
esfuerzos importantes orientados a dotar al país de indicadores que permitan
tener información unificada, confiable y oportuna de los aspectos que mayor
incidencia tienen sobre la economía en su conjunto y específicamente sobre los
principales aspectos relacionados con el sector edificador y de vivienda.
Desde hace más de cincuenta años se han
realizado esfuerzos continuos por parte de organismos públicos y privados, con
el propósito de dimensionar el déficit de vivienda en Colombia, logrando
avances significativos, principalmente, en la década de los noventa. No obstante, hoy más que nunca estoy
convencido que no han sido involucradas en el análisis todas las variables que
se requieren para llegar a un cálculo real de los requerimientos habitacionales
del país.
Inicialmente, el déficit de vivienda se
dimensionó a partir de dos componentes considerados de manera separada o
aislada: el cuantitativo, que buscaba expresar el número de unidades
faltantes para que cada familia tuviera acceso a una vivienda para su propio
uso; y el cualitativo, que identificaba los hogares que se encontraban en
situación de privación porque la vivienda que habitan no cumple con ciertos
atributos, es decir, esta categoría del déficit buscó complementar el
componente cuantitativo en lo referente a las condiciones precarias de la
vivienda.
A continuación revisaremos algunos conceptos
básicos para definir las variables que interesan para el cálculo del déficit
habitacional y lo que se entiende técnicamente por éste, de acuerdo con la
metodología del propio DANE.
Déficit
de vivienda: hace
referencia a hogares que habitan en viviendas particulares que presentan
carencias habitacionales tanto por déficit cuantitativo como cualitativo y por
tanto requieren una nueva vivienda o mejoramiento o ampliación de la unidad
habitacional en la cual viven.
Déficit
cuantitativo: estima la cantidad de viviendas que la sociedad debe
construir o adicionar para que exista una relación uno a uno entre las
viviendas adecuadas y los hogares que necesitan alojamiento, es decir, se basa
en la comparación entre el número de hogares y el número de viviendas
apropiadas existentes.
Déficit
cualitativo: hace
referencia a las viviendas particulares que presentan carencias habitacionales
en los atributos referentes a la estructura, espacio y a la disponibilidad de
servicios públicos domiciliarios y por tanto, requieren mejoramiento o
ampliación de la unidad habitacional en la cual viven.
Vivienda: es un
lugar estructuralmente separado e independiente, ocupado o destinado a ser
ocupado por una familia o grupo de personas que viven juntos, o por una persona
que vive sola. La unidad de vivienda puede ser una casa, apartamento, cuarto,
grupo de cuartos, choza, cueva, o cualquier refugio ocupado o disponible para
ser utilizado como lugar de alojamiento y se caracteriza por:
·
Separación: estar separada de otras
viviendas por paredes del piso al techo y cubierta por un techo.
·
Independencia: tener acceso a la calle, por
un pasaje o escalera sin pasar por áreas de uso exclusivo de otras viviendas.
·
Tener uso exclusivo sobre: sala comedor,
lavadero, patio de ropas, cocina y baño.
Hogar:
es
una persona o grupo de personas, parientes o no, que ocupan la totalidad o
parte de una vivienda; atienden necesidades básicas con cargo aun presupuesto
común y generalmente comparten las comidas.
Cohabitación:
hogares
secundarios de cualquier tamaño que habitan en la misma vivienda con otro u
otros hogares.
Hacinamiento
no mitigable: se consideran en esta situación los hogares que habitan
en viviendas con cinco o más personas por cuarto (excluye cocina baños y
garajes).
Hacinamiento
mitigable: se
consideran en esta situación los hogares que habitan en viviendas con más de
tres a menos de cinco personas por cuarto (excluye cocina, baños y garajes).
Material
predominante de las paredes exteriores de la vivienda: se refiere
al material predominante con el cual están construidas las paredes exteriores
de la vivienda:
·
Ladrillo, bloque: es una masa cocida de arcilla
u otro material terroso moldeada en forma rectangular. En ocasiones es
fabricado con arena, cemento, calicanto, escoria, etc.
·
Material prefabricado: paredes fabricadas en
serie, de una sola pieza de concreto o de asbesto - cemento. Incluye las placas
de asbestos, cemento, generalmente conocidas con el nombre de eternit y placas
de concreto (hierro, cemento y piedras) prefabricadas mediante el vaciado del
concreto en moldes o formaletas.
·
Madera pulida: madera sometida a sucesivos
tratamientos de refinamiento que da como resultado una madera de alta calidad y
acabados finos.
·
Piedra: piedra sometida a sucesivos
tratamientos de refinamiento que da como resultado una piedra de alta calidad.
·
Adobe: es similar al ladrillo, pero se
diferencia de este porque no es cocido y es hecho de barro y paja, secado al
aire o al sol.
·
Baldosín: pisos de buena calidad, pero
elaborados con materiales más económicos, que el mármol o la madera lacada o
parqué.
·
Ladrillo. es un bloque elaborado con tierra
arcillosa cocida y vitrificada.
·
Vinisol, otros materiales sintéticos: son
baldosas hechas con materiales sintéticos parecidos al caucho.
·
Mármol: es la piedra caliza muy dura, de
diversos colores y tonalidades. Para los pisos se corta en placas que luego se
pulen y brillan.
·
Madera pulida: son pisos elaborados con
listones de madera, que han pasado por un proceso de pulimento, que se
ensamblan uno junto al otro.
·
Alfombra o tapete de pared a pared: son
tapetes tejidos de lana natural o fibra sintética que se colocan pegados sobre
los pisos y cubren de pared a pared.
Servicio
de energía eléctrica de la vivienda: se refiere a la vivienda que dispone
del servicio de energía eléctrica con conexión a red pública o de propiedad de
particulares y que dispone del servicio, de forma legal o ilegal.
Servicio
de alcantarillado de la vivienda: conexión a un sistema público o
comunal de desagüe que permite la eliminación de residuos y aguas negras.
Servicio
de acueducto de la vivienda: servicio de agua por tubería u otro ducto
que está conectado a una red y cuyo suministro es relativamente permanente
puesto que cuenta con un depósito construido para su almacenamiento.
Servicio
sanitario con que cuenta el hogar: hace referencia a la forma de
eliminación de excretas con que cuenta la vivienda.
·
Inodoro conectado a alcantarillado:
instalación para eliminación de excretas a través de la presión del agua que
circula por tubería hacia una alcantarilla principal, usualmente de servicio
público.
·
Inodoro conectado a pozo séptico: es un pozo
subterráneo al que están conectados uno o varios sanitarios y en el cual quedan
depositados los excrementos o aguas negras. Funciona mediante un sistema de
agua corriente.
·
Inodoro sin conexión: servicio sanitario que
no cuenta con alcantarillado y en el que las excretas son conducidas por
arrastre de agua a un sitio fuera de la vivienda (calle, potrero, río, etc.).
·
Letrina: es un pozo o hueco subterráneo para
la acumulación y eliminación de excretas en el cual no interviene un sistema de
agua corriente.
·
Bajamar: servicio sanitario en que las
excretas caen directamente desde la taza o asiento a un sitio, desde donde son
arrastradas por el mar utilizando el flujo de las mareas.
·
No tiene servicio sanitario: el hogar no
cuenta con ninguno de los sistemas de eliminación de excretas descritos en las
alternativas anteriores.
Déficit Habitacional en Colombia
El DANE estima el déficit cuantitativo de
vivienda como la cantidad de viviendas que la sociedad debe construir o
adicionar para que exista una relación uno a uno entre las viviendas
adecuadas y los hogares que necesitan
alojamiento, es decir, se basa en la comparación entre el número de hogares y
el de viviendas apropiadas existentes. El monto en el cual los hogares superen
las viviendas, es lo que en la gran parte de la literatura se designa como
déficit cuantitativo.
Es aquí donde yo comienzo a divergir de esa
posición, pues que exista una vivienda no significa que el hogar que la ocupa
sea el propietario, de hecho existen muchos empresarios o personas dedicadas al
acaparamiento de viviendas y a la construcción para su arrendamiento.
Dentro de este componente del déficit, se
encuentran viviendas móviles, o ubicadas en refugios naturales o bajo puentes,
o sin paredes, además se incluyen consideraciones como los materiales
utilizados en la construcción de las paredes exteriores de las viviendas, por
tener un trasfondo de índole cuantitativo, ya que, viviendas construidas con
materiales transitorios o precarios no permite la estabilidad de la vivienda ni
cumple con el objeto de brindar protección y abrigo a sus moradores.
Igualmente, dado su carácter perecedero deben ser reemplazadas por nuevas
viviendas, que cumplan con los requisitos mínimos exigidos.
Siguiendo la definición descrita
anteriormente, este déficit también incluye los hogares secundarios de
cualquier tamaño que comparten con otros la vivienda, por considerar que todo
hogar está en carencia habitacional al no disponer de una vivienda para su
propio uso.
También hacen parte de este componente los
hogares con “hacinamiento no mitigable”, que vienen siendo aquellos en los
cuales habitan cinco o más personas por cuarto. Con respecto a este último
atributo se debe precisar que el indicador que refleja de manera más adecuada
el hacinamiento es el calculado a partir de los metros cuadrados por cuarto y
de ahí de cuantos de esos metros dispone cada persona. A nivel internacional,
el mínimo aceptable son 4m2. Por tanto, el número de personas por
cuarto es un “proxi” dado que no existe información referente al área de los
cuartos[2].
Sin embargo, existen otras situaciones que
hacen parte del déficit cuantitativo y que por limitantes de la información no
son tenidas en cuenta en este diseño metodológico, como son las viviendas
ubicadas en zonas de alto riesgo o riesgo no tratable. Otro factor que expresa
carencia habitacional de tipo cuantitativo es el relacionado con el deterioro
“natural” o estado de conservación de la vivienda. Una medida aproximada de
este aspecto es la antigüedad de la vivienda, determinada desde el momento de
su construcción.
El DANE define como déficit cualitativo, el
que hace referencia a las viviendas particulares que presentan deficiencias en
la estructura del piso, espacio (hacinamiento mitigable y cocina), a la disponibilidad de servicios públicos
domiciliarios y por tanto se requiere mejoramiento o ampliación de la unidad
habitacional.
La calidad de los pisos de la vivienda es
uno de los aspectos a tener en cuenta en este tipo de deficiencia, si estos no
están recubiertos de un material idóneo la vivienda presenta insuficiencia en
este aspecto, pues, se considera que cualquier vivienda cuyo piso ésta en
tierra o arena, no ofrece condiciones mínimas de habitabilidad para las
personas que la ocupan. Esta clasificación aplica tanto para las áreas urbanas
como rurales.
Otro atributo de este componente es el
hacinamiento “mitigable”, que se refiere a los hogares que habitan en viviendas
con más de tres y menos de cinco personas por cuarto, se realiza esta
diferenciación entre hacinamiento “no mitigable“y “mitigable” para la zona
urbana, ya que cuando en un cuarto hay más de tres a menos de cinco individuos
la vivienda podrá ser objeto de ampliación y por ende remediar la situación de
hacinamiento al que esta sometido el hogar.
Para la zona rural se contempla únicamente
el hacinamiento mitigable y se toma al existir más de tres personas por cuarto,
la razón por la cual se contempla este tipo de hacinamiento en el componente
cualitativo se debe a que en el área rural el problema no es la escasez de suelo
urbanizable, la legislación, la estructura de la vivienda, entre otros factores, que si se presentan en
la zona urbana.
Al igual, se contempla dentro del atributo
de espacio “la cocina”, que hace referencia a los hogares que no disponen de un
lugar adecuado para preparar los alimentos, por tanto, una vivienda que no
cuente con un lugar adecuado para cocinar, no ofrece condiciones de higiene y
sanidad a sus moradores, ya que, la falencia de este espacio da lugar a la
proliferación de plagas principalmente de insectos y roedores que contaminan
los alimentos y resultan perjudiciales no sólo para la salud, sino también
desde el punto de vista económico.
La inexistencia de la cocina no permite
mantener en óptimo estado de limpieza, conservación y desinfección los
alimentos, los microorganismos y en concreto las bacterias, son la principal
causa de enfermedades causadas por el consumo de alimentos contaminados. En tal
sentido, una situación como la descrita debe ser considerada parte del déficit
cualitativo.
En cuanto a la disponibilidad de servicios
públicos, se considera en déficit los hogares que no disponen de uno o más de
los siguientes servicios: acceso a agua potable; que no tengan un sistema
adecuado de eliminación de excretas, que no cuenten con energía eléctrica y que
no eliminen de forma adecuada las basuras. Para la zona rural no se considera
la recolección de basuras, ni que el sanitario este conectado al alcantarillado
y admite que el suministro de agua no sólo sea de acueducto, sino de pozo con
bomba o sin bomba, pila pública, jagüey
o aljibe.
No obstante, es importante indicar que
además de las anteriores, existen otras características que expresan carencias
de tipo cualitativo, principalmente las relacionadas con problemas de sismo
resistencia o riesgo mitigable, iluminación y ventilación, pero que por
limitantes de información no se pueden tener en cuenta en este diseño
metodológico.
Las cifras
del Déficit
No obstante, debido a la dificultad que
ofrecía la metodología descrita anteriormente, en cuanto a integrabilidad,
complementariedad y otras limitantes, hacia mediados de la década de los
noventa, por iniciativa del Ministerio de Desarrollo y el Instituto de Reforma
Urbana y Vivienda de Interés Social, INURBE, se adelantó un estudio “tendiente a
obtener una medición actualizada del déficit habitacional en Colombia con
información del Censo de Población y Vivienda de 1993 y de encuestas de hogares
nacionales”.
El Centro de Estudios de la Construcción y el
Desarrollo Urbano y Regional, CENAC, adelantó en 1993 un estudio sobre
necesidades habitacionales[3], en el cual
desarrolló una metodología tendiente a obtener una “medición integral” de las
necesidades habitacionales, involucrando las carencias de la “casa” y el
“entorno”. Adicionalmente, el CENAC ha realizando múltiples estudios y cálculos
de déficit habitacional, utilizando varias metodologías.
A continuación se muestran en las gráficas y
tablas los resultados de un análisis también del CENAC sobre los resultados del
Censo de 2005, nótese como las cifras de unos y otros, varían en los
resultados.
Gráficos cálculo déficit habitacional, Fuente CENAC.
Gráfico 1. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 2. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Tabla 1. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 3. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 4. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 5. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 6. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 7. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 8. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 9. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Gráfico 10. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
La Comisión Económica Para América Latina y
el Caribe, CEPAL, a través del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía
(CELADE), ha diseñado diversas metodologías con el fin de identificar y
localizar el déficit habitacional en los diferentes países de América Latina,
estos estudios contemplan los requerimientos por nuevas viviendas (déficit
cuantitativo) y por vivienda recuperable o mejorable (déficit cualitativo). Para tal efecto, ha utilizado como fuente de
información encuestas de hogares, de calidad de vida y los censos que se han
efectuado en estos países.
Para la Organización de Naciones Unidas y
especialmente su programa UN-Hábitat en Colombia, el tema de las necesidades
habitacionales ha sido de gran preocupación, pues, también han desarrollado
metodologías para medir no sólo el déficit convencional, sino que han
involucrado los problemas de “entorno” con el fin de obtener una medida
integral del déficit de vivienda y al respecto afirman “las mediciones
convencionales, cualitativas y cuantitativas, dan cuenta de los aspectos
físicos de la vivienda, pero no informan nada sobre los aspectos más centrados
en derechos y en aspectos tangibles e intangibles no suministrados por las encuestas de hogares
y de calidad de vida” [4]. Además su metodología da cuenta del déficit
tanto para la zona urbana, como rural.
Finalmente, el Departamento Nacional de
Planeación, DNP, a través de la Subdirección de Vivienda y Desarrollo Urbano,
ha trabajado el tema a partir de algunas de las metodologías descritas
anteriormente y utilizando como fuente de información la Encuesta Continua de
Hogares y la Encuesta de Calidad de Vida, ambas fuente DANE. Sin embargo, sus cálculos únicamente abarcan
el área urbana.
Según ASOBANCARIA,
para el cálculo del déficit habitacional, en el país hay 10.7
millones de hogares y 10.5 millones de viviendas. Según estos datos el déficit
seria de 200.000 viviendas. Sin embargo, si se considera como parte del déficit
de viviendas, deficientes, este aumenta significativamente.
De acuerdo con los cálculos preliminares
basados en el Censo 2005, en el sector urbano en Colombia hay:
·
8,2 millones de hogares.
·
7.8 millones de viviendas.
·
Es decir un déficit cuantitativo de 400 mil
viviendas.
·
De acuerdo con los indicadores de NBI existe
un déficit habitaciones de, como mínimo, 900 mil viviendas mas.
·
En conclusión, estimaciones preliminares
arrojan un déficit aproximado de 1.3
millones de viviendas, en el sector urbano.
De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo el
déficit habitacional se incrementa en cerca de 90.000 unidades anuales. Sin embargo, de acuerdo con las cifras
recientes de construcción, y cálculos preliminares basados en el Censo 2005, el
incremento es solo de 23.000 viviendas anuales.
Asobancaria concluye que tomando las cifras
del censo, se encuentra que el incremento en el déficit se concentra en
viviendas de interés social.
Gráfica 11. Elaborado por Asobancaria, Fuente DANE.
Fuente: Cálculos Asobancaria con base en
Encuesta Continua de Hogares (DANE) y Censo de Edificaciones (DANE y Camacol)
Si bien, las metodologías expuestas
anteriormente han dado cuenta del déficit habitacional en Colombia, el propio DANE
considera que en la actualidad no existe un diseño metodológico que sintetice y
complemente los distintos trabajos que se han desarrollado al respecto, razón
por la cual, generó un indicador oficial del déficit de vivienda en Colombia,
que pretende sirva de instrumento de política al gobierno, lo mismo que a los
distintos usuarios interesados en el tema.
El DANE se propuso como objetivos:
· Calcular el déficit habitacional en sus
componentes cuantitativo, cualitativo y sus respectivos atributos.
·
Determinar la incidencia de los hogares
deficitarios, respecto al total de hogares.
· Proporcionar un indicador oficial para la
toma de decisiones de corto, mediano y largo plazo por parte del Estado y demás
agentes interesados en la vivienda.
· Desagregar geográficamente el déficit
habitacional según zona de residencia (urbano – rural) para el total nacional, departamentos, municipios.
Además las grandes ciudades por localidad o comuna.
· Medir la evolución del déficit habitacional
respecto al Censo de 1993 y realizar su seguimiento de forma anual a través de
la GEIH.
· Brindar información estadística que permita
realizar mayores investigaciones sobre el sector de la vivienda.
Los resultados del cálculo del DANE se
observan en el siguiente cuadro.
Cuadro 1. Elaborado por CENAC, Fuente DANE.
Dicho indicador ha sido construido teniendo
en cuenta las siguientes variables, tanto para las zonas urbanas y rurales.
Cuadro 2. Elaborado por CENAC.
Estas son las variables para la zona Rural.
Cuadro 2. Elaborado por CENAC.
Como se evidencia, y esa era precisamente la
razón de relacionar lo que estiman las entidades, las cifras del déficit varían
dependiendo de quién las calcula, no siendo ese mi interés, esta investigación
será divulgada ampliamente para tratar de provocar un debate que concluya en la
definición de una metodología de medición y de cálculo del déficit, pero además
de actualización permanente, pues ya estamos ad-portas del 2009 y todavía las
cifras se refieren al 2005, cuatro años de diferencia, que perfectamente pueden
equivaler a 400.000 unidades.
[1] Extractado de Metodología Déficit Convencional de Vivienda
-DEVI-, Dirección de Metodología y
Producción Estadística – DIMPE, DANE Septiembre
2008.
[2] Programa de Seguimiento y Evaluación de Políticas
Públicas en Derechos Humanos. Sistema de Seguimiento y Evaluación de la Política Pública
de Vivienda en Perspectiva del Derecho a la vivienda Adecuada. Volumen I.
Defensoría del Pueblo, junio de 2005.
[3] CENAC. Estudio sobre necesidades habitacionales. Marco
conceptual. Bogotá, 1993.
[4] UN – HÁBITAT. Investigaciones sobre desarrollo humano.
Pág. 90.














